Desde el viernes 17 de abril está en las salas de cine en Estados Unidos “Las luciérnagas en El Mozote” (Fireflies at El Mozote), una producción de Magenta Light Studios inspirada en hechos reales ocurridos en El Salvador. La película ofrece una mirada íntima y profundamente humana a uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de América Latina: la masacre de El Mozote, ocurrida en diciembre de 1981, durante la guerra civil salvadoreña.
Protagonizada por Paz Vega, Juan Pablo Shuk, Yancey Arias y Jeff Fahey, la historia se cuenta desde la perspectiva de un niño que lucha por sobrevivir en medio de la violencia, convirtiendo el relato en una experiencia emocional que trasciende el contexto histórico. Mira un avance de la película aquí
Juan Pablo Shuk —quien interpreta a Aurelio, un guerrillero,— comparte el peso emocional de este proyecto, el proceso creativo detrás de su personaje y el mensaje que espera dejar en el público.
Un personaje construido desde la historia y la experiencia
Para dar vida a Aurelio, Shuk se apoyó en dos pilares: el guión y su propia memoria como latinoamericano: “Yo usualmente construyo los personajes, me baso mucho en el guión. Este guión que escribió Ernesto Menara, un guión maravilloso.”
Pero también hay una conexión más personal: “Lo construyo emocionalmente también, basándome un poco en Colombia, hemos tenido guerrilla, hemos tenido historias similares, entonces arranco de ahí.”
Esa cercanía con contextos de conflicto le permitió dotar al personaje de autenticidad. Además, su experiencia personal aportó matices clave: “Tuve vida militar, presté servicio militar, entonces le aporto un poco de esto al personaje.”
¿El objetivo? Transmitir una esencia clara: “Es la pasión que tiene Aurelio por la verdad, por su gente.”
El peso de contar una historia real
Crédito: Magenta Light Studios
Interpretar un personaje dentro de una historia basada en hechos reales no es tarea ligera y así lo asume Shuk: “Sentí una responsabilidad muy grande, porque es una historia que tiene que contarse de la mejor manera posible. Es una historia que dejo muchas heridas en el pueblo de El Salvador. Y pues sentí un gran peso porque yo se como colombiano lo que esto significa”
Y añade algo fundamental sobre la importancia de este tipo de relatos: “Hay que hablar de esto, hay que ventilarlo, hay que grabarlo en la memoria, porque ese es el caso, para que no se repita y para que la gente pueda sanar sus heridas.”
Sus palabras resumen el corazón de la película: no solo recordar, sino también contribuir a un proceso de sanación colectiva.
Aurelio: una luz en medio de la oscuridad
Dentro de una historia marcada por el dolor, el personaje de Aurelio apunta a la esperanza: “Aurelio representa una luz dentro de esa oscuridad. Es una guía para su equipo, para llevarlos hacia la verdad.”
Sin embargo, el actor hace una aclaración importante: “Yo más que se queden con Aurelio, quiero que se queden con la historia.”
Detrás de cámaras: Humanidad y conexión
Después de una escena intensa, Shuk hace esto para volver a la realidad: “Lo mejor es salir de ahí, reírse, hablar con la gente, tomarse un café, nunca falla… y descansar”
Y aunque salir del personaje es relativamente fácil, entrar en él es otro reto: “Meterse en personaje es mucho más difícil. Salirse es juego de niños al lado de meterse en personaje.”
Más que una película: un sentimiento compartido
El rodaje dejó en Shuk una impresión profunda: “ Se me quedó en el corazón el país de El Salvador, su gente. Se me quedó en el corazón un sentimiento latinoamericano porque aquí trabajaron muchas personas detrás y delante de cámaras… con esa sensación de alegría de que cuando nos unimos, podemos lograr cosa increíbles”
El Salvador: una huella imborrable
Shuk solo tiene elogios para el país donde se rodó la película, El Salvador: “Es un país que uno no se imagina, es impresionante… Yo soy colombiano y si Colombia es verde, El Salvador tiene triple verde, es una exuberancia maravillosa.”
La calidez humana no se queda atrás: “La gente es muy maravillosa, muy tranquila, alegres, con una sonrisa hermosa…”
Y hay un lugar que recomienda sin dudar: “Recuerdo con mucho impacto el lago Suchitoto, es una zona maravillosa. ¡Hay que visitarlo, hay que ir al Salvador!”
Una experiencia que invita a reflexionar
Si algo desea Juan Pablo Shuk que el público se lleve al salir del cine, es más que entretenimiento: “Que se entretengan, que vean una bonita historia y que se lleven un poco de pensamiento para la cabeza, para sus casas.”
En cartelera en Phoenix
Para la comunidad latina en Arizona, la película estará disponible en salas como América Cinemas, ofreciendo una oportunidad única de conectar con una historia que, aunque dolorosa, está llena de humanidad y significado. El filme también estrena con presencia en mercados clave como Nueva York, Los Ángeles, Miami, Chicago y Texas .
“Las luciérnagas en El Mozote” no sólo ilumina un capítulo doloroso de la historia, sino que también abre un espacio para la reflexión, la memoria y la esperanza. Una película que, como bien dice Shuk, merece ser contada… y recordada.