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“¡En 48 horas a mi padre lo mató el coronavirus!”

La dolorosa historia que tocó a Doris Ortega y su familia

En la mira

   
El macabro paso del coronavirus por el mundo ha dejado dolor y muerte. Ecuador, el pequeño país de sudamérica, ha vivido una tragedia sin igual. Allí en la ciudad de Guayaquil murieron casi 7 mil personas en dos semanas. Muchos cuerpos estaban abandonados en la calle, en las casas, en las tiendas. No había quien los levantara. No había quien los sepultara.

Y todo este drama lo vivió en su propia piel, Doris Ortega, orgullosamente Guayaquileña y quien reside en Phoenix desde hace casi 20 años. En un abrir y cerrar de ojos, a Doris, el coronavirus le arrebató a su padre Jacinto Ramón Ortega. En medio de la tragedia, ella compartió con los lectores de Contacto Total, la revista que habla, el dolor que golpea su corazón.

 ¿Cómo se contagió su padre?
No se supo bien cómo se contagió. Ya que mi papi no presentaba muchos síntomas. Solo sé que le dolía su cadera. El martes 7 de abril en la mañana no despertaba. Lo  fueron a ver a su cuarto y lo encontraron sin respiración. Mi mamá llamó a mi sobrino que es bombero. El le realizó respiración cardiopulmonar hasta que llegó la ambulancia y le colocaron oxígeno para estabilizarlo y se lo llevaron al hospital.

Al realizarle los exámenes salió positivo al COVID-19 y lo colocaron en terapia intensiva  porque al tomarle radiografías encontraron que tenía comprometidos y lastimados los pulmones y eso no le permitía respirar por sí mismo.

Inmediatamente,  mi hermano y mis sobrinos se pusieron en marcha para buscar las medicinas por toda la ciudad, ya que los hospitales no tienen nada de los insumos y los familiares deben comprarlos afuera. Pasaron 10 horas para que encontraran algunas de las medicinas para día y medio nada más y se las llevaron al hospital para que se las colocaran. 

Al día siguiente estábamos contentos porque mi papi había comido algo de sopa líquida y gelatina. Mi hermano continuaba buscando una medicina Tocilizumab que no había por ningún lado en Guayaquil.

A la escasez de las medicina había que sumarle los sobrecostos que les estaban colocando donde las tenían. Un robo en medio del dolor que estamos viviendo.

En la noche mis hermanos me comunicaron  que mi papi se había descompensado un poco por que se quiso levantar. Me preocupe y seguí orando pidiendo a Dios que me lo cuidara y que se recuperara, ya que además de apoyar económicamente era lo que podía hacer, orar.

 ¿Cuándo falleció, quien le dio la noticia?
El jueves 9 de Abril, mi hermano me llamó como a las 11am.  Dijo que seguían comprando medicinas y que les habían dicho que mi papi estaba estable. Incluso le pedí que le dijera a mi papi que yo lo amaba mucho y que mis hijos le mandaban besos. Mi viejito lindo le había apretado la mano en señal que escuchó y estaba feliz.

Cuando estaba esperando en la tienda, haciendo tiempo para que estén listas las medicinas de mis hijos, como a las 12:52 del mediodía, recibí la llamada que en mi vida hubiera deseado no recibir. Mi hermanito me habla llorando. No le entendía. Y le digo: ¿qué pasa, mi papá se murió? Mi pobre hermanito me dice, discúlpame  hermana, hicimos todo lo posible por salvar a nuestro padre. En ese momento se me cerró el mundo. Me puse en blanco. No procesaba la información y me puse a llorar fuerte porque se fue mi papá, mi héroe, mi todo. Se me acaba de ir el amor de mi vida. Y colgué. 

 ¿Qué pasa por su cabeza con esta tragedia mundial?
Que no es justo que por la maldad del hombre se nos están muriendo nuestros seres queridos. ¡No es justo! Es una tragedia que no debió suceder nunca. Porque DIOS nos ama y El no envía estas cosas como castigo. Esto es culpa del mismo hombre, que por la ambición y poder no mide las consecuencias. 

¿En medio de este profundo dolor que le diría a la gente sobre el drama que está viviendo?
Desgraciadamente mi papi murió por causa del virus. Es un dolor muy grande e indescriptible porque nuestro padre murió solo. Sin poder despedirse de mis hermanos, mi mamá y mis sobrinos mayores que lo amaban como un padre. Nos duele su partida. Triste que nadie pudo despedirse de él. Solitario en su entierro. Ver a la familia con guantes, máscaras y con desinfectantes como que él fuera algo malo. Cuando en ese féretro quien estaba era mi adorado padre, quien nos dio la vida.

Doy gracias a DIOS porque mis hijos y yo pudimos ir a despedirnos de mi papi. Lo visitamos de sorpresa el año pasado. Doy gracias porque le dije y le demostré siempre cuanto lo amaba porque siempre fue mi soporte. Mi fuerza. Mi consejero incondicional. Me quedan los bellos recuerdos y con ellos siempre estará en mi corazón. Todos sus hijos lo amamos infinitamente porque fue un ser único. DIOS nos otorgó el mejor padre que hubiéramos deseado tener.


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